Desde que termine mi primer libro, hace ahora unos 5 años, que me atrevo a decir: «Soy escritora» Cuando traje a este mundo a mi primera hija, dije: » soy madre».
Soy de las que piensan que cualquiera de nosotr@s puede ser lo que imagine o quiera ser, siempre y cuando tome la determinación que se necesita para poder serlo, acompañado de las acciones que definen ese rol que adoptas.
Dicen que muchas personas nacen con un don determinado, puede ser, pero opino que un don depende de la energía y el entusiasmo, por no decir el tiempo dedicado, que desde la infancia cultivas.
Obvio que esto puede suceder en otras etapas de la vida. Podemos desarrollar ese don en cualquier momento que lo decidamos y vayamos a su encuentro con la creencia firme de conseguirlo. Si lo haces en la etapa infantil, decimos que ese niño o niña ha nacido con un don. Lastima que muchas veces los limites impidan su posterior desarrollo.
Como escritora, puedo decir que desde muy pequeña tuve el hábito de escribir sin cesar. Escribía en un trozo de servilleta en un bar, en un mantel o una pared, en folios y libretas y como no, en un diario. No se si nací con ese don, tuve muchos límites a la hora de desarrollarlo, esos limites fueron mis miedos y una baja autoestima. A la par que escribía leía, devoraba libros constantemente, no los recomendados por la escuela en clase de literatura, algo de lo que me arrepiento, libros que caían literalmente en mis manos. Algunos los encontraba en la estantería de casa. Pasaba horas y horas en librerías, hasta que un título me captaba la atención y era ese el que me llevaba a casa.
La escritura es un arte, como la pintura, la escultura, la música… depende de la capacidad de creatividad, de imaginación, y tesón, entre otras. Capacidades que hay que desarrollar para poder cultivar ese maravilloso arte. La sensibilidad, las emociones florecen si lo cultivas y lo riegas adecuadamente, dando lugar a bellos paisajes narrados, pintados o expresados en una partitura.
Para ser escritor o escritora, solo hace falta una cosa, escribir,escribir,escribir… Atrévete a jugar con las palabras, a dar rienda suelta a tu imaginación, desarrollar la creatividad…
Como decía mi hija: «Escribe mamá escribe» y así logré escribir mi primer libro.